Historia
La Casa da Calçada, en Amarante, no es solo un valioso legado arquitectónico. Es un lugar de recuerdos, libertad, espíritu libre y visión humanista, con el corazón en el pasado y el espíritu en el futuro, como siempre la ha caracterizado. Una casa noble, culta, laboriosa, revolucionaria y benévola, frecuentada por intelectuales, soñadores de la modernidad y tertulias. Allí se gestaron los inicios y la restauración de la República, y se veneraba el vino. Un mundo aparte, donde la libertad, la modernidad y el progreso siempre prevalecieron.
Sigue siendo un hotel de cinco estrellas, fruto de la visión de Manuel António da Mota y resultado de la total dedicación de su hija Paula Mota, a quien el empresario y sus hermanos delegaron la emotiva tarea de hacer realidad el sueño de su padre. Una mansión-reliquia encantadora y fascinante, tan cautivadora como la ciudad de Amarante, en cuyo centro histórico se ubica, a orillas del río Tâmega.
UN FARO DE CONSTANCIA QUE EMITE LA LUZ DEL CAMBIO
Una historia de tradición, innovación y continuidad. En un ambiente que celebra la tradición y anhela el futuro, se han forjado formas de ser y de hacer, dedicadas al bienestar y la sofisticación, y orientadas hacia un servicio excelente. Tan solo 35 habitaciones garantizan la calidez de un hotel que siempre ha sido un hogar. Elegancia, conciencia sostenible y armonía con el entorno y la ciudad resuenan en el diseño interior y en la relación abierta e íntima con la ciudad.
En un entorno suspendido sobre un río y en un tiempo que parece de fantasía, en un tierno abrazo que puede describirse como magia y eternidad, la mansión de Casa da Calçada es más que un simple hotel.
Es un pedazo de pasado, una promesa de futuro y un presente exquisito. Sigue siendo uno de los hoteles más fascinantes y emblemáticos del norte de Portugal.
Un lugar de raíces que nos da alas, donde todo exige poesía y delicadeza.
Una experiencia noble y embriagadora que trae al presente la vida palaciega de la aristocracia feudal y el espíritu humanista de hombres excepcionales. Actual, contemporánea, pero alineada con la solidez de épocas donde el espacio y el tiempo caminaban de la mano, lenta y serenamente como las aguas del río fronterizo.
El concepto de hogar, un lugar seguro y afectuoso al que nos unen las emociones y las personas que lo habitan. Autenticidad y refinamiento en armonía. Paz y tranquilidad. Privilegios serenos y secretos, atemperados por el amor a la tierra y la naturaleza, y celebrados con lo mejor que de ellas emana. Bosque y animales. Humano y amigable, como todos esos lugares mágicos y fabulosos que solo la cercanía de los bosques inspira.


